Springfield esconde enormes reservas de queso en cuevas secretas

Podría parecer el inicio de un episodio de Los Simpson, pero no lo es: en Springfield, Missouri, una serie de cuevas ocultas alberga un increíble tesoro alimentario compuesto por aproximadamente 750,000 toneladas de queso.

Una montaña de queso en Springfield: el origen de esta historia

Todo comenzó en los años 70, durante una grave crisis alimentaria que afectó a los Estados Unidos. La escasez de leche y derivados hizo disparar los precios de los productos lácteos, con un incremento del 30%. Fue entonces cuando el presidente Jimmy Carter decidió intervenir con una medida extraordinaria: comprar enormes cantidades de queso para enfrentar la crisis.

Las cuevas de Springfield fueron elegidas para albergar esta inmensa cantidad de queso, transformándose en un depósito subterráneo único en el mundo. Sin embargo, aunque la iniciativa tuvo un impacto positivo a corto plazo, contribuyendo a estabilizar los precios, las consecuencias a largo plazo fueron más controvertidas. Los productores de queso, incentivados por las compras gubernamentales, comenzaron a sobreproducir, creyendo que esta política continuaría. El exceso de oferta terminó creando una paradoja económica y logística.

Muchos trozos de queso de EE.UU. colocados sobre una mesa

Por qué las cuevas de Springfield son perfectas para conservar el queso

Aún hoy, este extraordinario “tesoro” quesero descansa en las cuevas de Springfield, que ofrecen condiciones ideales para la conservación. La elección de estas cuevas no es casual: su ubicación es fácilmente accesible y el microclima natural que las caracteriza es simplemente perfecto para preservar el queso, evitando el uso de tecnologías de alto consumo.

Las cuevas cuentan con una temperatura fresca y constante, una característica crucial para la maduración lenta. La estabilidad térmica evita los cambios bruscos que podrían comprometer el proceso de maduración. También el alto nivel de humedad juega un papel fundamental: favorece el desarrollo de sabores intensos y complejos, permitiendo una evaporación gradual del agua y facilitando la formación de la corteza.

Otro elemento distintivo es la oscuridad de las cuevas, que reduce al mínimo la oxidación de las grasas y ayuda a preservar el sabor auténtico del queso. El ambiente oscuro y húmedo de las cuevas, además, facilita la proliferación de microorganismos como levaduras y mohos, responsables de la creación de aromas únicos.

Un hombre con una linterna explorando una cueva oscura

Un método antiguo, una herencia moderna

La conservación del queso en cuevas no es una novedad: se trata de una práctica antigua, utilizada durante siglos para garantizar una maduración óptima. Hoy, las cuevas de Springfield representan un testimonio de cómo tradición y necesidad pueden encontrarse, ofreciendo un producto de altísima calidad en un entorno natural que también reduce el impacto ambiental.

Así que, la próxima vez que piensen en el queso, recuerden las cuevas de Springfield: un tesoro quesero escondido en el corazón de los Estados Unidos, símbolo de ingenio y resiliencia.

Fuente: https://www.esquire.com/it/lifestyle/viaggi/a62346398/grotta-tonnellate-formaggio/

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Antonio Cesonate

Amante di libri e film, specialmente thriller psicologici perché ama farsi andare in pappa il cervello. Scrive canzoni e racconti, o almeno ci prova. Appassionato di letteratura e triste perché ha terminato la bibliografia di Bukowski troppo velocemente.
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